En la dieta baja en fodmaps el arroz se toma blanco

Uno de los errores que he hecho al tratar de seguir la dieta baja en fodmaps ha sido comer el arroz integral. Según me dijo la nutricionista A., en esta dieta el arroz se toma blanco. ¡Y yo sufriendo en vano! Le tengo que preguntar si en la fase de re-introducción se puede probar con el arroz integral y si todos los cereales se toman blancos. Ya os contaré 😉

Así que aquí os dejo la receta de arroz blanco en thermomix. Más fácil imposible.

Ingredientes: (para 6 personas)

– 50 gr. de aceite de oliva (suelo echar un poco menos)

– 800 gr. de agua

– 1 cucharadita de sal

– 300 gr. de arroz

Preparación:

1.- En el vaso, echamos el aceite, el agua y la sal. Introducimos el cestillo y programamos 7 min/Varoma/vel 1. Otra opción más rápida, si tenéis calientagua, es echar el agua ya caliente y ponerlo solamente dos o tres minutos.

2.- Acabado este tiempo, echamos por el bocal y sin abrir la máquina, el arroz (de esta manera cae en el cestillo y no se pierde el calor) y programamos 13 min/Varoma/vel 4. Introducimos la espátula por el bocal y movemos el arroz dos o tres veces durante la cocción (aquí es cuando me quemo a veces jejeje).

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Pon un/a dietista-nutricionista en tu vida (si lo puedes pagar…)

Aunque dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena, hoy os voy a contar mi fracaso con la dieta fodmaps con la esperanza de que no os pase lo mismo.

Yo llevo, llevaba, muchos años haciendo la dieta fodmaps tan feliz por mi cuenta. Bueno, tan feliz tampoco porque es una dieta complicada del demonio pero vaya, que me iba manejando, o eso pensaba yo. Me instalé la aplicación de la Monash University, me compré su libro, me compré más libros, me hice seguidora de blogs sobre el tema e incluso hace un año seguí un programa específico por internet que se supone que cubría todas las fases de la dieta.

Así que cuando esta mañana he ido a ver a una dietista-nutricionista especializada en el tema para que me diera un empujoncito con la re-introducción de los fodmaps, poco podía imaginarme yo que me iba a decir que estaba haciendo mal la dieta y que empezamos de nuevo. De vuelta a la casilla de salida. Otra vez todo el proceso. No me lo podía creer.

Total, que si tenemos en cuenta el dinero de la app del móvil, el libro de la Monash University, el resto de libros, el programa on-line… más me hubiera valido ir desde el principio a una dietista-nutricionista que supiera del tema y a correr.

Por otra parte, también tengo que decir que si hubiera conocido algún especialista claro que hubiera ido antes, pero es que yo buscaba y buscaba y no encontraba a nadie, por lo menos en mi ciudad, empezando por el médico de cabeza que me miró como quien ve un fantasma pasando por la especialista de digestivo que se rió en mi cara cuando le hablé de los fodmaps. Lo cuál me lleva, como siempre, a preguntarme cómo es posible que no haya nutricionistas en la Seguridad Social, cómo puede ser que tengamos que matarnos a buscar una consulta privada especializada y pagar de nuestro bolsillo el tratamiento dietético de una enfermedad digestiva archidocumentada y que puede llegar a ser muy limitante en el día a día.

 

 

 

 

 

Salsa de tomate baja en fodmaps

Como seguramente ya sabréis, cuando se sigue una dieta baja en fodmaps hay que tener cuidadito con las salsas, porque se nos puede colar un ingrediente a tope de fodmaps.

En teoría un bote de tomate frito debería ser apto para nuestras tripillas pero hay que mirar siempre la lista de ingredientes para asegurarse de que efectivamente no contienen ningún fodmap que nos pueda hacer la puñeta.

Os pongo un ejemplo. En el Mercadona de al lado de mi casa tienen muchos tipos de tomate frito: tomate frito receta artesana, tomate frito abrir y servir, tomate frito sin azúcares añadidos, tomate frito estilo casero y tomate frito de la marca Hida.

Este tomate frito no lleva ajo ni cebolla.

Pues bien: el tomate frito receta artesana lleva ajo. El tomate frito sin azúcares añadidos y el tomate frito abrir y servir contienen cebolla y ajo. Únicamente el tomate frito estilo casero y el tomate frito marca Hida no contienen cebolla ni ajo.

Por otra parte, una buena alternativa es hacer nuestra propia salsa de tomate, que en la momix está chupado, y así sabemos exactamente lo que lleva. En este caso, además, también podemos sustituir la cucharada de azúcar por una zanahoria y conseguir una preparación aún más saludable.

Aquí os dejo una receta adaptada de la que viene en el libro Imprescindible.

Ingredientes para 800 g:

– 800g de tomates naturales preferiblemente tipo pera
– 1 zanahoria pelada
– 70 g de aceite de oliva virgen extra
– 1 cucharada de sal

Preparación:
1.- Tritura los tomates y la zanahoria programando 15 seg/vel 5.
2.- Añade el aceite y la sal y programa 30 min/Varoma/vel 2.

¡Listo! 🙂

Sí, las personas con SII-D a veces tenemos accidentes

No sé si también os pasa que vuestro SII ataca más por la mañana que por la tarde. A mi en particular sí que me afecta y cuanto más temprano, peor. Por eso siempre trato de poner las obligaciones y recaditos por la tarde.

Pero hoy tenía que salir por la mañana forzosamente, a llevar a diminuto a la escuela y se mascaba la tragedia. Dieta fodmaps estricta (o eso pensaba yo), excursiones preventivas al baño, infusión de menta… pero nada, no llevábamos ni diez minutos fuera de casa cuando un nubarrón intestinal ha desatado la temida y conocida tormenta.

Y allí estaba yo, empujando el carrito como podía, escaneando mentalmente mi barrio y mis intestinos, preguntándome: ¿Dónde diantres hay un baño familiar por aquí a estas horas? ¿Llegaré a tiempo? ¿Me vuelvo a casa y cancelamos la misión “llevar al cole a diminuto”? ¿Trato de llegar hasta la escuela y pedir asilo político en el cuarto de baño? ¿Cómo de chungo tiene pinta de ser este episodio?

Total que he conseguido llegar hasta el cole y dejar a pequeñito bastante decentemente, mientras la tormenta interior iba creciendo por momentos. Y he corrido de vuelta a casa como alma que lleva el diablo. Pero ya era tarde. Sí, amig@s, las personas con SII a veces tenemos accidentes. Esta ha sido una de ellas. Y el desastre ha sido tal que terminado por ducharme.

Y porqué cuento esto os preguntareis. Pues porque no creo que sea nada de lo deba, debamos, avergonzarnos. Forma parte de nuestra enfermedad. ¿Que tenemos accidentes y a veces no llegamos a tiempo al baño? Pues sí, pero eso no nos hace ni menos persona ni peores seres humanos.

Y, en todo caso, la vergüenza la tendrían que sentir quienes no hacen nada para que las ciudades sean más humanas y accesibles para toda la gente. Quienes privatizan la sanidad y nos dejan sin la atención médica que necesitamos. ¿Por qué no hay dietistas-nutricionistas en la seguridad social? ¿Por qué tengo que seguir la dieta baja en fodmaps como puedo sin poder recurrir a ningun/a profesional de la sanidad pública para que me asesore? ¿Por qué no existen en España las tarjetas de acceso prioritario y urgente para que las personas con enfermedades digestivas podamos entrar a cualquier baño en cualquier momento?

Y hablando de  cuartos de baño, aquí os dejo la noticia de una sufridora de SII que está mapeando los baños de su ciudad, Sheffield, para mostrar qué complicado es vivir con esta enfermedad en el día a día, y ayudar al resto de personas que la padecen.

La dieta baja en fodmaps como privilegio

La dieta baja en fodmaps es una dieta complicada de seguir y es una lata. Para empezar es bastante restrictiva, sobre todo en la fase de eliminación, y son muchos quebraderos de cabeza hasta que te aprendes cómo sustituir determinados alimentos, qué cantidad puedes tomar de las verduras con un contenido moderado de fodmaps, cómo combinar las diferentes frutas y verduras o qué truquillos se pueden usar para darle vidilla a un plato sin ajo ni cebolla…

Pero la dieta baja en fodmaps nos salva el culo al 80% de pacientes con síndrome de intestino irritable (según los estudios se supone que ese es el porcentaje de gente a la que le funciona esta dieta). Es una lata de dieta, sí, pero bendita lata. Por que esa lata nos permite mantener nuestra salud digestiva y llevar una vida prácticamente normal.

Las personas que seguimos una dieta baja en fodmaps podemos hacerlo porque vivimos en contextos de abundancia de alimentos y podemos elegir qué comemos y qué no. En lugar de comer cebolla como hinojo o zanahoria, en lugar de cocinar con ajo le echo una pizquita de jengibre.

Pero ¿qué sucede cuándo no puedes elegir? ¿Qué pasa cuándo tienes que comer lo que pilles o lo que te den o la posibilidad de elegir es mínima?

Ayer salí a cenar y se me coló algún alimento que no debería haber comido. Como consecuencia hoy he tenido gases, hinchazón, dolor abdominal, diarrea… pero he retomado mi dieta y a correr. Sé que mañana estaré bien. Y cuando en el verano estuve 15 días en un hotel con buffet libre, acabé un poco asqueada de comer arroz blanco o pasta con tomate un día sí y otro también en la comida y en la cena para evitar ingerir cantidades elevadas de fodmaps. Al final engordé 4 kilos, no llevé una dieta saludable y tuve bastantes síntomas digestivos, pero finalmente volví a mi casa y a mi thermomix y asunto arreglado.

Estoy pensando en las personas que se encuentran en campos de refugiados, en las personas migrantes que recorren miles de kilómetros para tratar de cruzar el mediterráneo, l@s desplazad@s forzos@s, en tanta gente que no puede controlar lo que come ni cuando come, si es que come. Y pienso lo que tiene que ser tener una enfermedad crónica en un contexto tan difícil, una enfermedad digestiva en este caso pero que podría ser cualquier otra. Lo que tiene que ser no tener una vivienda digna, una cuarto de baño en condiciones, una dieta medianamente nutritiva y saludable. Lo que tiene que ser que todo te siente mal, que tengas una diarrea constante, un dolor abdominal tan intenso que no puedas ni moverte.

Os pienso y os deseo lo mejor: Que las fronteras se abran, que los CIEs se cierren, que las guerras y genocidios se acaben y nunca se vuelvan a repetir, que los derechos humanos se respeten. Y que cada persona en este planeta pueda tener la asistencia sanitaria y los apoyos materiales que necesite para poder llevar una vida digna. Con o sin fodmaps 😉

Brochetas de plátano y chocolate bajas en fodmaps

Qué complicado es a veces encontrar una receta dulce que sea saludable y baja en fodmaps a la vez. ¿Por qué? Por que una manera saludable de endulzar sin recurrir al azúcar es sustituirla por fruta o frutas secas, como los dátiles que dan un resultado estupendo. La pega es que son altos en fodmaps así que nuestro gozo en un pozo.

Por eso me ha encantado esta receta: sencilla, deliciosa, saludable y baja en fodmaps. Definitivamente no se puede pedir más.

La que yo he hecho es una adaptación de la fantástica receta de The Fodmap Friendly Vegan. Lo que pasa es que ella utiliza sirope de arce, aceite de coco y cacao en polvo para la parte de chocolate pero yo he preferido sustituirlo por una tableta de chocolate de más del 85% porque el sirope de arce y el aceite de coco no son ingredientes baratos ni fáciles de encontrar ni de proximidad aquí en España y me parece poco sostenible utilizarlos a menudo.

Espero que la disfrutéis 🙂

Ingredientes:

– 1 tableta de chocolate de más del 85% de cacao
– plátanos no muy maduros

para decorar:

– mantequilla de cacahuete (si está suficientemente líquida)
– frutos secos triturados o fideos de chocolate o lo que queráis echar por encima

preparación:

1.- Lo primero es derretir el chocolate. Una manera es poner a calentar un cazo con agua y cuando el agua ya esté caliente se pone un bol encima con los trozos de chocolate. Hay que tener cuidado de que el fondo del bol no toque el agua y remover de vez en cuando hasta que se derrita por completo.

2.- Mientras tanto pelamos los plátanos y los partimos a la mitad. En cada mitad introducimos un palito de brocheta.

3.- Una vez que el chocolate está derretido, vamos bañando los plátanos de uno en uno en el chocolate y los ponemos sobre una bandeja cubierta con papel de horno.

4.- Decoramos con lo que se nos ocurra: trocitos de frutos secos, fideos de chocolate, un chorrito de mantequilla de cacahuete (en mi caso no lo pude hacer porque la que tengo es demasiado densa) y dejamos enfriar.

¡Delicioso!

Paté de aceitunas y almendras bajo en fodmaps

Esta receta es rápida y constituye una alternativa saludable para desayunos y meriendas. La receta original lleva un poquitín de ajo y es del fantástico blog thermorecetas (aquí la receta original), yo la he adaptado para hacerla baja en fodmaps. Espero que os guste 🙂

Ingredientes:

100 g de aceitunas verdes (peso de las aceitunas sin hueso)
25 g de almendras crudas con piel
3 o 4 hojas de albahaca grandes (o más si son de las pequeñitas)
Un poco de pimienta
Un chorrito de zumo de limón
20 g de aceite de oliva virgen extra

Preparación:

1. Quitamos el hueso a las aceitunas o las compramos ya deshuesadas si nos queremos ahorrar este primer paso y hacer el paté todavía más rápido, aunque no saben igual.
2. Ponemos las aceitunas en el vaso e incorporamos las almendras.
3. Incorporamos las hojas de albahaca, un poco de pimienta recién molida y un chorrito de zumo de limón.
4. Echamos el aceite y trituramos 8 segundos en velocidad progresiva 5-9. Bajamos con la espátula lo que se ha quedado en las paredes y volvemos a triturar unos segundos en velocidad 9. Repetimos esa operación varias veces, hasta que quede triturado a nuestro gusto.
5. Untamos con aceite un vasito (como los de flan), ponemos el paté en el recipiente y lo metemos en el frigorífico al menos 1 hora.
6. Pasado ese tiempo lo desmoldamos. Se puede presentar con crackers o con rebanadas de pan.

 

Basta de penalizar económicamente a las personas con enfermedades digestivas

Es casi matemático: cada vez que tengo un viaje, me aparecen síntomas digestivos. Y como el SII no entiende de baños libres o de pago, llevo ya un gastado un dinero considerable en los nuevos baños de pago del Intercambiador de Atocha.

Cierto que están preciosos y muy cuidados, limpios y con una música ambiente muy agradable. ¿Pero acaso no pueden estar así de bien y seguir siendo de acceso público?

La verdad es que no puedo entender que haya que pagar por una necesidad humana básica como es ir al baño, pero además es que la propia logística de tener que pagar por entrar es un problema porque si tienes SII cuando necesitas un baño, lo necesitas ya, y no es broma. Pero no, te tienes que poner a rebuscar los malditos 0,60 céntimos o ir a la máquina de cambiar los billetes y que te de cambio para luego volver a la otra máquina que te deje entrar, todo eso entre retortijón y retortijón y perdiendo un tiempo precioso cuando igual ya estás en la cuenta atrás y que puede ser la diferencia entre llegar al baño a tiempo o no llegar.

Pero es que esos 0,60 céntimos tienes que pagarlos cada vez que entras, no es que pagues una vez y puedas entrar un número de veces, así que si te pasa como a mi, que durante un episodio agudo tienes que ir dos o tres veces al baño por lo menos, pues haz cuentas…

En fin, que me parece que el hecho de tener que pagar por entrar al baño es limitar su accesibilidad y penalizar económicamente a las personas con enfermedades digestivas. Ya es hora de que tengamos una Ley semejante a la “Restroom Access Act” de algunos Estados Norteamericanos, que obliga a los comercios que no tienen aseos públicos a que los clientes que lo necesiten puedan usar los aseos exclusivos para empleados.

Otra iniciativa muy interesante son las restroom access card que llevan las personas afectadas por enfermedades digestivas en algunos países anglosajones y que les permiten un acceso inmediato al uso de un aseo cuando lo necesitan.

Cosas que parecen fáciles y son difíciles cuando tienes SII

Pequeñito ha tenido bastante fiebre de madrugada, así que por la mañana he hecho lo que toda madre o padre hace en esa situación: llevarle al centro de salud.

En mi cabeza parecía sencillo: levantarnos, vestirnos, coger la tarjeta sanitaria, meterle en el carro, ir andando hasta el centro de salud y esperar nuestro turno pacientemente hasta que le pudiera ver la pediatra. Salvo que no había tenido en cuenta todos esos factores que afectan al SII y pueden formar la tormenta perfecta: el SII empeora por la mañana, con la falta de sueño, con el estrés, cuando se alteran las rutinas…

Así que lo que parecía que iba a ser ágil y rápido se convirtió en: levantarnos, dolor de tripa, ir dos veces al baño, vestirnos, ir al baño, coger la tarjeta sanitaria, ir al baño, meterle en el carro, ir a toda velocidad por el paseo de la playa rezando para que no me volviera a dar otro dolor de tripa antes de llegar al centro de salud porque a ver cómo metía el carro con el bebé en cualquiera de los baños portátiles de la playa, llegar al centro de salud, pedir la vez para que me dieran cita, tratar por todos los medios de reprimir el ataque de gases que me estaba dando mientras esperaba a que me llamaran, conseguir por fin que nos metieran en la lista para que nos viera la pediatra, ir al baño, retortijón, volver al baño, volver a la sala de espera, gases infernales, dolor de tripa que quería llorar, rezar otra vez para que no nos llamara la pediatra antes de que llegaran los refuerzos familiares porque no me veía capaz de entrar a la consulta con el dolor de tripa y gases que tenía, encasquetar a pequeñito a los refuerzos familiares y volver corriendo al baño justo en el momento en que nos llamaba la pediatra, esperar a que pequeñito y los refuerzos familiares salieran de la consulta y, por fin, irnos del centro de salud. Todo esto antes de las nueve de la mañana.

Así que después de la aventura al centro de salud, ni playa ni hostias, que con la mañana que llevaba y la lata que me estaba dando el SII ya sólo faltaba que fuera a bañarme y me entrara diarrea en el agua…

Y mientras fuera hacía un fantástico día de playa, y yo estaba maldiciendo mis dolores, gases y diarreas recluida en el apartamento, me ha llegado este post de una persona con SII que fue a clase de yoga y casi acaba huyendo del país… real como la vida misma.